Huerto Urbano | taller paralelo + HRBT

Huerto Urbano | taller paralelo + HRBT
24 Jul 2018

Arquitectura: taller paralelo + HRBT (César Flores, Mikel Merodio, Laurent Herbiet)

Colaboradores: Nadia Martínez, Jessica Cano, Daniel Seedorf

Ingeniería estructural: Oscar Trejo

Material: Madera Laminada, Acero

Fotografía: Jaime Navarro

Ubicación: Ciudad de México

Año: 2018

Superficie: 1, 296 m2

Texto: Mikel Merodio, Cesar Flores, Laurent Herbiet

Contacto: paralelo@archdifusion.mx

El Huerto Urbano es un pabellón de madera que busca generar un espacio de convivencia para los visitantes con protección del sol y de la lluvia, cubriendo grandes claros sobre árboles existentes para generar una suerte de gran invernadero victoriano, pero con técnicas constructivas contemporáneas que buscan expresar que la madera laminada es una opción real y muy eficiente para la construcción de un futuro sostenible.

Construido a partir de una cuadrícula de 36 x 36 metros, con cartelas de madera de 20 x 120 cm a cada 12 metros, se libra en un sentido a través de una armadura espacial, y para soportar la techumbre traslúcida se resuelve por medio de vigas de madera con un sistema metálico a tensión, que contra-resta el momento de flexión del elemento estructural, permitiendo una sección menor y más ligera.

La orientación de las pendientes hacia el Sur-Este permite aprovechar un asoleamiento para futuras instalaciones solares, y abre la entrada de luz indirecta y vientos dominantes hacia el norte. Esta luz indirecta a manera de invernadero permite el crecimiento de árboles, arbustos y el cultivo de múltiples camas de cultivo con un mayor control.

Con respecto a la estructura del pabellón, a pesar de que los adelantos e innovaciones en el uso de madera laminada estructural están rompiendo paradigmas a nivel mundial, en México la situación es distinta, ya que los bosques no se aprovechan generalmente de manera sustentable, aunque hay muchas comunidades que buscan un manejo responsable, cada año se pierden miles de hectáreas de bosques y selvas, a raíz de la expansión de las ciudades o de las actividades agrícolas.

Los bosques representan para nosotros como constructores de estas ciudades como una alternativa real al cambio climático, en primer lugar, porque un edificio construido con madera certificada contribuyó a retirar toneladas de CO2 de la atmósfera, y en segundo lugar que el incremento de uso de madera certificada en un país incentiva a incrementar la plantación y regeneración de bosques que ya se habían degradado a cultivos agrícolas.

La otra cara de la moneda es la falta de control sobre el manejo de bosques antiguos, que no deben ser cortados por tratarse de reservas naturales o nichos de biodiversidad importantes y vitales para los ecosistemas naturales de cada país.

La construcción en madera puede ser una pieza clave para reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero de las ciudades del mañana, siempre y cuando la cultura y el manejo forestal se haga de manera sustentable y virtuosa, recuperando y reforestando nuestros países.

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