Contar el tiempo

27 Ago 2014

Cecilia León de la Barra, curadora de esta exposición, hilvana el guion de una historia: CENTRO en el tiempo–el tiempo en CENTRO

Por: Arturo Emilio Escobar

@AEmilioEscobar

Cada quien es autor de su propio destino, ¿cierto? Si no es así al menos podemos ser creadores de nuestro pensamiento, afán y búsqueda interna, del camino que decidimos andar, pero en ese trayecto el tiempo pasa frente a nuestros ojos, cambia el espacio, cambiamos nosotros y cada uno compila –o al menos intenta recordar– el pasado y presente que nos reta y hasta sofoca para continuar y proponer, interactuar, investigar, convivir y aprender –sobre todo eso– para lograr encontrar(nos) y diseñar(nos) en éste, nuestro tiempo.

En ese ir y venir –en la vocación–, la diseñadora Cecilia León de la Barra descubrió que podía crear(se) y recrear objetos, pero su talento también le mostró que debía compartir su conocimiento y transmitir lo que significa el Diseño Integral, por lo cual ha destinado parte de su vida –nueve años– a la docencia en CENTRO, donde las horas, experiencias y proyectos de jóvenes se convirtieron en el motivo para curar una exposición que reúne los mejores argumentos de hasta dónde han avanzado en esta institución durante sus primeros 10 años de vida.

“Reimaginamos la educación creativa a través de la profesionalización de disciplinas que preparen a los alumnos a construir el futuro de México a través del diseño. El discurso creativo trasciende el formalismo de muchas otras convenciones adquiridas. Aquí no se es o pretende ser creativo; pues la misma multidisciplina se vuelve parte de la cotidianidad de la escuela, donde diseñar, editar, fabricar, comunicar, confeccionar, programar y proyectar propuestas creativas se concentran en un camino, en una forma de vida”, afirma Cecilia León de la Barra.

La exposición Contar el tiempo surgió ante una alternativa por crear nuevas herramientas y narrar historias de éxito. Respuestas compartidas entre disciplinas, profesores y alumnos que enlazan sus medios materiales e intelectuales para investigar, visualizar, planear, producir, escribir, enseñar y comunicar la gestión creativa del diseño.

“Así se estructura esta muestra, desde el proceso del tiempo. Anne Dufourmantelle decía que fabricar tiempo es equivalente a invitar, a su vez Kevin Lynch entendía el tiempo como un artificio mental para ordenar los acontecimientos e identificarlos como coexistentes o sucesivos. Así se construye y proyecta este catálogo de ideas, proyectos, modelos y esquemas que comparten momentos y espacios para provocar más experiencias, generar conversaciones y reflexiones críticas”.

Las maquetas, bocetos, muebles, proyecciones, objetos, gráficas y creaciones se presentan a cada paso, en un espacio contenido por cinco niveles y seis descansos donde el tiempo acontece entre la escuela y el alumno, pero sobre todo desde el centro hacia la periferia.

“Contar el tiempo en CENTRO muestra los procesos y exploraciones, así como los resultados de segundos, minutos y horas invertidas por los alumnos, profesores y egresados. No se establece un orden cronológico, ni una agrupación por licenciatura o especialidad sino por temas afines, donde las piezas se pueden encontrar, tocar, dialogar y complementar. Así mismo se enfatiza la propuesta e identidad de la escuela, con afinidades y asociaciones virtuosas. Así se establecen tipologías del tiempo: colectivo, en pausa, presente, pasado y futuro a partir de las ideas y los procesos como fábrica”.

La exposición no es vertical ni sucesiva, son secuencias fragmentadas, pero unidas mediante un diálogo de colaboraciones que complementan un mismo discurso, una técnica o un tema para evocar lo global y nuestros mexicanismos.

En su curaduría Cecilia organizó episodios temporales; integrando objetos y propuestas de diversas disciplinas, sin jerarquía ni distinción de tiempo, autor o especialidad. Todo se liga a una serie de episodios o temas particulares, los cuales nos hablan de ideales y conceptos; pruebas, errores y avances para aprender a través de una posibilidad, de un encuentro que genere nuevas líneas de pensamiento a partir de un amplio espectro de acción.

“Esta es sólo una breve muestra de la circunferencia que se abrió hace 10 años, donde exhibimos el tiempo interior de los procesos, de cada pieza, de cada persona. El tiempo es relativo: dos horas para hacer un dibujo, ocho horas para escribir un ensayo… pero ¿cuántas horas invertimos en hacer un plano, ensamblar un librero, diseñar un vestido, programar una secuencia, editar un cortometraje o comunicar una idea? El semestre tiene 500 horas en promedio, pero ¿cómo se ocupa o se cuenta el tiempo?, ¿cómo se materializa y aprovecha? El tiempo puede sumarse, dividirse, multiplicarse o restarse pero siempre se comunica; por eso creo que aquí, que para nosotros el tiempo es futuro.”

Fotografías: Arturo Emilio Escobar

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